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Causa y Efecto: Las incógnitas tras la polémica por supuesta presencia de Hezbolá en Chile | causa-y-efecto

Pese a que la ministra de Seguridad de Argentina, Patricia Bullrich, pidió disculpas por sus declaraciones acusando la presencia del grupo terrorista en nuestro país, se agudizaron las dudas respecto a la coordinación en materia de seguridad entre los países latinoamericanos y la capacidad de detectar la presencia de esta células organizadas.

La supuesta presencia de Hezbolá en Chile se ha tomado la agenda. El senador republicano de Estados Unidos, Marco Rubio, señaló que el gobierno del Presidente Gabriel Boric tenía vínculos con el grupo terrorista, mientras que la ministra de Seguridad de Argentina, Patricia Bullrich, comentó que hay presencia activa de algunos elementos del principal aliado de Irán en el norte de nuestro país.

Ante las declaraciones del parlamentario estadounidense, Chile envió una carta de protesta al Congreso de aquel país, argumentando que “es un insulto a los chilenos y de una falta de respeto de una democracia a otra que tienen una historia de trabajo conjunto muy desarrollada”.

En tanto, respecto a la declaraciones de la ministra argentina, la embajada trasandina en Santiago emitió un comunicado refiriéndose a la conversación que mantuvo Bullrich con la ministra del Interior, Carolina Tohá. Ese dialogo fue “con el propósito de transmitir sus disculpas con respecto a sus recientes declaraciones sobre la presencia de Hezbolá en Iquique, Chile”, según se lee.

Esta situación podría ser considerada como un triunfo de la diplomacia chilena, en términos de imagen. Sin embargo, surgen varias interrogantes respecto a la coordinación en materia de seguridad entre los países latinoamericanos y la capacidad de detectar la presencia de esta células organizadas en el país.

Revisa el análisis de Nibaldo Mosciatti y Néstor Aburto.

Pese a que la ministra de Seguridad de Argentina, Patricia Bullrich, pidió disculpas por sus declaraciones acusando la presencia del grupo terrorista en nuestro país, se agudizaron las dudas respecto a la coordinación en materia de seguridad entre los países latinoamericanos y la capacidad de detectar la presencia de esta células organizadas.

La supuesta presencia de Hezbolá en Chile se ha tomado la agenda. El senador republicano de Estados Unidos, Marco Rubio, señaló que el gobierno del Presidente Gabriel Boric tenía vínculos con el grupo terrorista, mientras que la ministra de Seguridad de Argentina, Patricia Bullrich, comentó que hay presencia activa de algunos elementos del principal aliado de Irán en el norte de nuestro país.

Ante las declaraciones del parlamentario estadounidense, Chile envió una carta de protesta al Congreso de aquel país, argumentando que “es un insulto a los chilenos y de una falta de respeto de una democracia a otra que tienen una historia de trabajo conjunto muy desarrollada”.

En tanto, respecto a la declaraciones de la ministra argentina, la embajada trasandina en Santiago emitió un comunicado refiriéndose a la conversación que mantuvo Bullrich con la ministra del Interior, Carolina Tohá. Ese dialogo fue “con el propósito de transmitir sus disculpas con respecto a sus recientes declaraciones sobre la presencia de Hezbolá en Iquique, Chile”, según se lee.

Esta situación podría ser considerada como un triunfo de la diplomacia chilena, en términos de imagen. Sin embargo, surgen varias interrogantes respecto a la coordinación en materia de seguridad entre los países latinoamericanos y la capacidad de detectar la presencia de esta células organizadas en el país.

Revisa el análisis de Nibaldo Mosciatti y Néstor Aburto.



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