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“Mirar al otro. Álbumes de México”: la recuperación de imágenes desconocidas del pasado

La exposición “Mirar al otro. Álbumes de México”, curada por Mauricio Maillé se conforma por seis carpetas y sus reproducciones en distintos formatos, provenientes del acervo de la Colección Ricardo B. Salinas Pliego y se exhiben en el Museo de Arte e Historia de Guanajuato, dentro del Forum Cultural Guanajuato, como parte de la programación del Liber Festival Wagner 2024.

Desde que la fotografía se inventó, ésta empezó a ser reunida en álbumes, fueron las palabras introductorios de Maillé durante la visita guiada que ofreció a medios de comunicación locales y nacionales. El material de la muestra se trata, en su mayoría, de imágenes que no habían sido visibles por el público antes de la conformación de la muestra —la primera edición se montó en el Seminario de Cultura Mexicana—.  “Seis álbumes ejemplares de la Colección Ricardo B. Salinas Pliego, que ha hecho un esfuerzo por reunir patrimonio de finales del siglo XIX y principios del XX”, abundó.

Cada uno de los álbumes, además de estar expuesto físicamente junto a sus respectivas reproducciones en gran formato, tuvo un tratamiento museográfico.  “Cada uno tiene una manera de acercarse a nuestro país”. Al principio del recorrido hay ocho fotos colgantes, que provienen del “Álbum de tipos mexicanos”: tipos populares y oficios que se ejercían en la Ciudad de México y han desaparecido, y que pueden verse en  44 tarjetas que datan de 1868-1877. Es importante destacar que este primer álbum lo armó, a partir de material recabado en mercados de antigüedades, el historiador Guillermo Tovar de Teresa. Un patrimonio valioso, en palabras de Maillé, porque “a lo largo del tiempo se volverá invisible la fotografía”.

Exposición "Mirar al otro. Álbumes de México". Foto: Arte & Cultura del Centro Ricardo B. Salinas Pliego

Exposición “Mirar al otro. Álbumes de México”. Foto: Arte & Cultura del Centro Ricardo B. Salinas Pliego

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El segundo álbum recapitula exploraciones científicas en la Sierra Tarahumara y lo conforman fotografías que Carl Lumholtz tomó entre 1904 y 1906; “copias de una calidad excepcional”, registros de la vida cotidiana rarámuri la época: viviendas, retratos y comunidades.

Le siguen “imágenes extraordinarias” de la Ciudad de México que C. B. Waite registró en 1904; álbum del que se desconoce quién lo armó. En la misma área hay imágenes estereoscópicas, que se juntan a través del color y dan un efecto en el que se empalman dos dimensiones (pueden verse con lentes bicolor).

En la última sección están las imágenes que José María Lupercio, quien tuvo una formación plástica previa, hizo de sitios emblemáticos y las comunidades indígenas del Estado de Jalisco entre 1900 y 1901. Por último, el portafolio mexicano de Paul Strand, al que conforman 20 fotografías que él tomó  en la década del 30: “Imágenes de una contundencia brutal, síntesis de una estancia de dos años”, dice Maillé y recalca que Strand fue invitado a trabajar a México tras la creación de la Secretaría de Educación Pública. “Una conversación fantástica entre los rostros de Paul Strand y los de las comunidades huicholas que registró Lupercio”.

Los textos que acompañan a las imágenes fueron hechos por artistas, intelectuales y escritores que forman parte del Seminario de Cultura Mexicana, como Silvia Molina y Mauricio Beuchot. La muestra puede verse de martes a viernes, de 10:00 a 17:00 horas, y el sábado y domingo, de 11:00 a 18:00 horas. La entrada cuesta $20 y $40 pesos. El domingo la entrada es libre.

En el vestíbulo del Museo también se inauguró la experiencia en realidad virtual “Pabellón del Encuentro”, creada por Álvaro Hegewisch, en la que se recrea para el público la caída de la gran Tenochtitlán. Se puede ver hasta el 21 de abril, en diferentes horarios cada día. La entrada es libre.

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